¿Qué es una casa pasiva?

October 6, 2017

 

 

Los edificios son responsables de casi un 40% del consumo energético en Europa, y de un 37% de las emisiones de CO2. Un 50% de los edificios de la Unión tienen más de 50 años. Si mejoraramos su eficiencia energética podríamos reducir el consumo energético de la Unión en un 6%. La directiva Europea relativa a la eficiencia energética de los edificios establece que todas las construcciones nuevas en Europa sean edificios de consumo casi nulo o NZEB a partir del 31 de Diciembre de 2020.

 

Según la SBA, o Sustainable Building Alliance, la demanda energética en uso de los edificios se calcula con 5 secciones principales.

 

- Consumo de energía para calefacción y refrigeración.

- Consumo de energía para agua caliente sanitaria.

- Consumo de energía eléctrica (sin calefacción y refrigeración)

- Consumo de agua potable.

- Consumo de agua no potable.

 

De entre todos esos consumos, el de calefacción y refrigeración es el más importante. En los países mediterráneos, a pesar de tener climas más favorables para la eficiencia que los países del norte de Europa, se consume más energía al estar los edificios peor aislados.

 

El consumo de energía para climatizar el edificio depende de las medidas pasivas del diseño y de la eficiencia del sistema de aporte activo de energía para calentar y enfriar. La calidad pasiva del edificio la podemos medir en función a la demanda energética de éste. En España, desde 2013 es común usar los certificados de eficiencia energética para medir ese valor, calificando la vivienda con un rango de letras de la “A” a la “G”. Una vivienda con calificación “A” tiene una demanda de calefacción de 11.7 KW h m2/año, mientras que una con calificación “G” tiene una demanda de de 157.1. Estos datos, para una vivienda de unos 70 m2, traducidos en euros, supondrían un gasto anual de unos 280 euros para una vivienda tipo A, y 1530 euros para una vivienda tipo G.

 

La demanda de energía del edificio se calcula en función a cuatro conceptos principales.

 

  1. Pérdidas a través de la envolvente térmica.

  2. Pérdidas por ventilaciones no controladas a través de la envolvente térmica.

  3. Ganancias a través de la radiación solar.

  4. Ganancias debido a la producción de calor interno (personas y máquinas)

 

 

El estándar Passivhaus se centra en mejorar 5 puntos sustanciales para reducir drásticamente el consumo de energía del edificio.

 

  • Los aislamientos, cuyo espesor se aumenta, reduciendo tanto las pérdidas en invierno como las ganancias en verano.

  • Las ventanas, que son las zonas más débiles de la envolvente, se instalan con vidrios y carpinterías de altas prestaciones (triple vídrio, baja emisividad, instalación con cinta precomprimida, etc.)

  • La hermeticidad.  A diferencia de un edificio convencional, que se ventila a través de infiltraciones de aire no controladas, aperturas en puertas y ventanas, etc. , en las casas pasivas la entrada de aire se produce de forma controlada, de tal forma que el aporte se realiza en perfectas condiciones higiénicas, de temperatura y humedad.

  • La ventilación mecánica controlada con recuperador de calor aprovecha más de el 80% de la energía que transporta el aire viciado, consiguiendo atemperar el aire que entra filtrado del exterior. Se produce un trasvase de energía entre el aire limpio que entra y el aire viciado sin llegar a mezclarse.

  • Los puentes térmicos, que haciendo una analogía son como un agujero en un cubo de agua, se controlan rigurosamente para reducir las grandes pérdidas de energía que se tienen por su culpa. El estándar Passivhaus establece una transmitancia lineal de 0,01 W/mK como límite máximo para poder despreciar el puente térmico.

 

 

 

Con estos criterios en acción, las casas pasivas consiguen altos estándares de confort, tanto acústico como térmico; grandes calidades de aire interior con grandes beneficios para la salud y prevención de formación de mohos y humedades; bajo consumo energético, con gastos de energía en torno a un 90 % menos que un edificio tradicional; todo ello logrando reducir los costes de uso y mantenimiento a lo largo del ciclo de vida del edificio, que rentabilizan el pequeño sobrecoste de entre un 5% y 8% del presupuesto de ejecucion material (PEM).

 

Las casas pasivas son una inversión asequible y sostenible y un paso crucial para alcanzar los objetivos fijados en la Cumbre de Paris, en las que, por vez primera, la práctica totalidad de las naciones del mundo decidió remar en la misma dirección para dejarle un planeta habitable a nuestros hijos.

 

Referencias bibliográficas.

 

De la casa pasiva al estándar Passivhaus. Micheel Wassouf. Editorial GG

Los edificios pasivos. Plataforma Edificación Passivhaus (PEP).

European Commission. 

 

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